Juana de Castilla, la Loca • Francisco Pradilla Ortiz, 1877
En una mañana nubosa y fría, Juana camina junto al féretro de Felipe el Hermoso, viuda y embarazada, atrapada entre la devoción y la locura. El viento agita su toca y el humo de las hogueras envuelve la escena, incrementando el desgarro de su dolor y los celos que consumen su corazón. Se revela la intensidad de una pasión que se ha convertido en condena.