
Notes
“El té, el café o el chocolate, han encontrado su espacio en la cotidianidad de la convivencia, dejando de estar necesariamente ligados a ceremonias formales de un contexto antiguo cumpliendo una función ritual. […] continúan manteniendo su valor como intermediarias entre el vínculo social, funcionando como motivación para reuniones, conversaciones y tiempo compartido, encontrando nuevas maneras de existir según el contexto histórico y cultural.”